martes, 6 de agosto de 2013

Seis grupos Scouts, 4 del MSC y 2 de ASDE, mantienen viva la actividad juvenil durante el verano en Palencia

05.08.13

Los campamentos siguen siendo una de las actividades más demandadas por los niños durante la época estival, y el Movimiento Scout Católico es una de las entidades palentinas que organiza este tipo de jornadas de convivencia y encuentro con la naturaleza para los jóvenes. Este año, un total de 150 niños han participado en los tres campamentos que el Movimiento Scout Católico ha organizado en Palencia.
La institución scout que fundó el inglés Robert Baden Powell en 1907, cuenta con una arraigada tradición en Palencia cuyos orígenes se remontan a la Fundación Grupo Scout Nubis, vinculada al colegio de La Salle. Actualmente, en la provincia existen un total de seis grupos Scouts, cuatro incluidos dentro del Movimiento Scout Católico (MSC) y dos que pertenecen a la Asociación de Scouts de España (ASDE).
Los cuatro grupos scouts católicos de Palencia –Ávalon, Grupo Castilla, El Carmen y La Senda– han organizado este año tres campamentos de verano en zonas rurales de la provincia y de Castilla y León, donde las rutas por el bosque, los juegos al aire libre, el afán de superación y el trabajo en equipo han sido los protagonistas.
Durante 11 días, los jóvenes pertenecientes a las unidades scouts han aprendido de primera mano cómo se vive dentro de un campamento scout. 20 monitores han sido los responsables de 45 niños que han convivido en el municipio palentino de Cervera de Pisuerga y en el Payo, en Salamanca.
Antiguas tradiciones como la hizada de bandera, las formaciones, o el canto del himno han estado presentes en las acampadas, que tienen por objetivo enseñar a los más pequeños el significado real de la forma de vida scout. «La sociedad tiene en la cabeza una imagen falsa del movimiento Scout que ha sido fomentada por películas o programas de televisión. Nuestro principal objetivo, no solo con los campamentos, sino con las actividades que desarrollamos durante todo el año, es formar a los jóvenes e inculcarles unos valores, como el respeto a la naturaleza y el trabajo en equipo, en los que creemos firmemente y que aprendan a valorar el ambiente que les rodea» manifiesta Judith González Vázquez, presidenta del Movimiento Scout Católico en Palencia.
Pero no todo son tareas formativas, los campamentos scouts también ofrecen actividades lúdicas, como juegos, gincanas, competiciones deportivas o incluso talleres nocturnos. «Por las noches, intentamos organizar juegos entretenidos para acabar bien el día. Como, por ejemplo, buscar 'luciérnagas' en forma de luz química o reunir los aros olímpicos escondidos por el campamento», agrega Judith González.
Los grupos scouts católicos siguen rigiéndose por los valores tradicionales del movimiento, como el respeto por lo demás, el trabajo en equipo, el significado del medio natural, la importancia de una buena salud y ejercicio físico, el contacto con la naturaleza, y el necesario desarrollo de la autonomía personal para que los jóvenes aprendan desde pequeños a vivir por ellos mismos.
Sin embargo, los cambios sociales han obligado a la organización a adaptarse a las necesidades y preferencias de los jóvenes, pero siempre con la idea de contribuir a mejorar la sociedad, así como crear un entorno agradable en el que tan importante es disfrutar como enseñar. «Cada vez es más difícil encontrar actividades que interesen a los niños o que les mantengan entretenidos. Los monitores notamos mucho que cada generación de niños están más 'enganchados' a las nuevas tecnologías y ya no se ilusionan con actividades sencillas, como un taller de abalorios», comenta Judith González.
Por otro lado, el creciente miedo y preocupación social también ha provocado cambios en la organización de las acampadas. «La Ley de Juventud aunque nos obliga a cumplimentar mucha burocracia, nos da pautas importantes para que los chicos no sufran ningún daño durante los campamentos. Ahora, todos los campamentos están mucho más controlados y actividades que antes se hacían un poco sin cabeza ahora mismo están prohibidas. Por otro lado, que los padres vean que las actividades han sido aprobadas y revisadas por expertos de la Junta, les tranquiliza. Además, hace muchísimos años que no ocurre ningún accidente más allá de los típicos cortes», añade la presidenta del movimiento Scout católico en Palencia.
La forma de vida scout es una tradición que se transmite de padres a hijos. «Para la mayoría de los padres es un orgullo haber formado parte de algún grupo Scout y luego poder llevar a su hijo. De hecho muchos de los padres participan en los campamentos para revivir sus experiencias y compartirlas con sus hijos», concluye Judith González.